miércoles, 29 de octubre de 2014

Como que no...


Pues yo... Como que no.

¿Para qué quiero un doble de mí mismo?

Me aburriría compartiendo o conviviendo con un espejo.

Comprendo que siempre es más aburrido tomarse unas copas con un abstemio, hartarse de carne con un vegetariano o intentar el polvo inolvidable con alguien sin deseo...

Pero prefiero a quien me sorprende, siempre.

Bueno, prometo ya no seguir mucho tiempo llevando la contraria.


Ba

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